jueves, 25 de junio de 2009


La maquinaria de la publicidad no descansa nunca probando nuevos límites y haciendo crecer su deuda infinita pero en estos días parece estar desorbitada con sus avanzadas políticas y sus promesas. En el apuro de los punteros de marketing podemos ver, entre otras cosas, a Mauricio en silla de ruedas diciendo “no me peguen soy Giordano”, a Néstor y Daniel en su chaleco químico, a un hombre común apretando el botón de destrucción masiva, a un ex-juez disparando a los transeúntes desde el quinto piso, a un amoroso atropellado por una 4x4, a los super amigos y la picana feliz. Algunos de los avisos parecen micro-programas de rehabilitación para los que fuman democracia por diez pesos.

Mi imaginación invita a Oscar Brahim a volver a sus intervenciones públicas. A infectar de lucidez ese territorio imbécil, productivo y aceitado de la propaganda.


3 comentarios:

monstruo dijo...

la publicidad nunca descansa, como nunca descansa el poder. el poder controla con miedo: miedo a quedarse pelado, o a verse gordo, o a la gripe de moda o a cualquier catastrofe que nos prometan, incluso a la que venga gane quien gane cualquier eleccion de mierda. el poder es un mal natural, la politica y su publicidad es apenas otra invencion del poder, cada dia menos valorada, todavia menos que un jabon o un sunami o los funerales de una estrella del pop...
pero en definitiva, tus misteriosos y bellos dibujos salvan a cualquiera del macabro circo...
abrazo

gustavo roldan dijo...

Hace un rato largo que no pasaba por aquí. Un gusto encontrar un buen puñado de tus dibujos descarnados. Un placer, de verdad.

pablo b dijo...

Monstruo, todo esto empezó hace unos días, cruzabamos Forest y por primera vez vi un 444 bastante grande sobre la terraza de un edificio que en su planta baja tiene un negocio con el siguiente eslogan “aceite lindo y barato, Forest 4 4 4”, creo que lejos la mejor propaganda del mes. Luego no hubo más que seguir la hinchazón de esa línea por las paredes empapeladas y los televisores encendidos, línea sobre la que las campañas publicitarias hacen hematomas millonarios y cotos de caza.
Todas las fronteras llevan a la resistencia. Entre las ideas que se pierden y se desatan y las categorías que se nombran, funcionan las terminales de la imagen que se construye y se desarma.


Gustavo, un placer que vengas a ver.


A los dos, bien por pasar por acá y dejar rastros.