viernes, 15 de enero de 2010




Esa línea de dos agujeros recorta un pequeño, digamos del tamaño de una naranja, espacio que trae una imagen de lo que se encuentra en el otro costado del escenario. Operación que adivina y soslaya al mismo tiempo la función vectorial de la vista con respecto a otros sentidos. 


Cuando el recorte salta a la vista ya nos preguntamos qué es eso.